La suerte de mi vida.

Tengo la suerte de saber que la familia no se elige, y menos mal porque yo no podría haber elegido mejor.

Tengo la suerte de saber que la familia no se elige, y menos mal porque yo no podría haber elegido mejor.

Tengo la suerte de tener abuelos  que creen que siguen teniendo veinte años ,trabajan como si nada y se suben a escaleras para limpiar una cortina a lo loco.

De haber pasado con ellos mil veranos aguantándonos lloros, patos y pollitos, de llevar en el recuerdo una Dísir, de vivir rodeada de luchadoras.

Tengo la suerte de tener unos padres que me dieron de serie mis valores iniciales, esos que guardas en el fondo de tu ser y que aunque te pasen cosas en la vida y a veces te creas diferente de repente, te sale tu sangre y restableces esos valores casi sin darte cuenta.

Tengo  la suerte de aprender de una gran maestra a ser hija, madre, profesora, hermana y algún día como ella, una gran abuela con la que todos sus nietos se irían sin pensarlo a vivir  en cuanto hay una gresca en su casa.

A querer a todo bicho que te encuentras por la calle y llevártelo, aun sabiendo que en unas horas no será más que un disgusto.

Tengo la suerte de contar con un maestro que no se da por vencido, “persevera y vencerás”.

De saber que da igual la edad que tenga un hombre que siempre habrá un adolescente gamberro en su interior, y que nadie tiene mejor abuelo que el que tienen mis hijos.

Que después del ultimátum viene el terminatum…

Tengo la suerte de contar con hermanas que son como una piña y corriendo te ayudan en todo lo que esté en su mano sin tener que pedírselo, excepto en que te devuelvan tu ropa, puedes estar sin un duro haciendo malabares para llegar a fin de mes y ellas te dan cien euros (que se quitan de capricho bien merecido o de donde haga falta) pero esa camiseta que se “perdió” hace más de dos años nunca aparecerá.

Tengo la suerte de tener hijos y sobrinos criados en un clan vikingo con los mismo valores (ya son la versión 3.0) de los que no pasan  injusticias por alto, y si te metes con uno, te metes con todos.

De haber encontrado un compañero de viaje, que  aunque a cabezón nadie le gana, a corazón grande tampoco y por eso hemos acabado teniendo un zoo, del que cada día aprendemos algo que ningún humano podría enseñarnos, con los que nuestros hijos crecen sabiendo que hay que respetar a tu alrededor hasta las hormigas cuando pisas o las avispas que caen al agua.

Tengo la suerte de saber que la familia no se elige, y menos mal porque yo no podría haber elegido mejor.

Que yo no estoy loca!

Maliciaperez.

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Acerca de maliciaperez

me encanta mi familia, humanos incluidos.
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2 respuestas a La suerte de mi vida.

  1. sonia dijo:

    Precioso Alicia, seguro que tus padres, hermanas y demás han soltado la lagrimilla porque yo, siendo simplemente amiga me las he tragado.

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  2. maliciaperez dijo:

    Muchas gracias amiga! un beso muy fuerte.

    Me gusta

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